Leyenda de San Paladio

Las reliquias de San Paladio se encontraban en Embrun, un pueblo situado en los Alpes franceses. Según cuenta la leyenda, unos frailes benedictinos fueron a robarlas para traerlas a España.

Cuando las tuvieron, las escondieron dentro de un barril y las transportaron a lomos de un asno. Durante el camino, al pasar por Camprodon, el animal se detuvo y por más que los monjes lo forzaban, no conseguían moverlo de allí. El asno, enojado, dio tres coces al suelo e hizo manar tres surtidores de agua, que aún podemos ver actualmente en la Fuente de Sant Patllari.

Al ver que los esfuerzos por moverlo no servían de nada, el monje dejó libre al asno, y éste entró en el pueblo de Camprodon, paseándose por la Iglesia del Carme, la de Santa Maria, y finalmente entrando en el Monasterio de Sant Pere, donde se quedó.

El asno decidió dejar las reliquias en Camprodon, y todavía se pueden ver dentro de la Iglesia de Santa Maria.

Ajuntament de Camprodon
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